Introducción
La estructura facial desempeña un papel clave en un aspecto joven y equilibrado. Los pómulos definidos pueden transformar la expresión y aportar armonía al rostro. Existen dos métodos principales para aumentar volumen: rellenos de pómulos e injerto de grasa. Ambos mejoran contorno y simetría, pero difieren en técnica y duración. Comprender sus diferencias ayuda a elegir el tratamiento más adecuado según los objetivos personales.
La importancia estética del contorno de los pómulos
Los pómulos altos y definidos suelen asociarse con juventud y vitalidad. Con la edad, la pérdida de colágeno y el desplazamiento graso hunden el tercio medio. Aumentar volumen en pómulos restaura el efecto lifting natural. Además, ilumina el conjunto del rostro de forma sutil. Los avances no quirúrgicos han facilitado este tratamiento. Los rellenos modernos y el injerto de grasa refinado permiten una remodelación precisa. El resultado es suave y auténtico. La diferencia clave está en cómo cada técnica logra el rejuvenecimiento.
Comprender los rellenos de pómulos: precisión rápida con resultados duraderos
Los rellenos de pómulos utilizan ácido hialurónico u otras sustancias biocompatibles. Restauran el volumen perdido de forma inmediata. Las inyecciones se aplican bajo la piel para elevar y definir. Los resultados son visibles al instante. Son ideales para quienes buscan una transformación rápida. El tratamiento mejora la simetría y proporción facial. Requiere poco tiempo de inactividad. La sesión suele durar menos de 30 minutos. Los resultados duran entre 12 y 18 meses según el producto.
El atractivo del injerto de grasa: volumen natural del propio cuerpo
El injerto de grasa, también llamado lipotransferencia, usa grasa del propio paciente. Se extrae de una zona corporal y se reinyecta en los pómulos. El resultado es completamente biocompatible. El procedimiento comienza con una liposucción suave. Después, la grasa se purifica cuidadosamente. Se inyecta de forma estratégica para restaurar forma y volumen. Al integrarse con el tejido existente, los resultados duran años. Es una opción popular para quienes buscan rejuvenecimiento natural.

Rellenos de pómulos vs injerto de grasa: comparación de textura y tacto
Una diferencia clave es la textura final. Los rellenos ofrecen una sensación más firme. Crean definición marcada y efecto lifting. El injerto de grasa proporciona un contorno más suave. Imita la plenitud juvenil natural. Los rellenos son ideales para estructuras esculpidas. El injerto conviene a quienes prefieren redondez sutil y duradera. Ambos se sienten naturales si se aplican correctamente. La elección depende del estilo deseado y la anatomía facial.
Recuperación: qué esperar tras cada tratamiento
El tiempo de recuperación varía entre tratamientos. Los rellenos causan hinchazón o pequeños hematomas durante 1 o 2 días. La mayoría retoma su rutina inmediatamente. El injerto de grasa requiere una recuperación más larga. Suele ser de aproximadamente una semana. La zona donante puede estar sensible. Aun así, la recuperación suele ser progresiva. Los resultados se asientan de forma natural.
Rellenos de pómulos vs injerto de grasa: durabilidad y mantenimiento
Los rellenos se reabsorben gradualmente. Requieren retoques para mantener el volumen. Su reversibilidad aporta flexibilidad. Permite ajustes si cambian las preferencias. El injerto de grasa es semipermanente. Parte de la grasa se reabsorbe. El resto permanece durante años. Una vez establecida, se comporta como tejido natural. Cambia sutilmente con el peso o el envejecimiento.
Rellenos de pómulos vs injerto de grasa: coste y accesibilidad
El injerto de grasa suele tener un coste inicial mayor. A menudo se considera una inversión a largo plazo. Los rellenos son más asequibles al inicio. También son más accesibles para mejoras graduales. Los rellenos requieren menos tiempo de baja. No necesitan anestesia general. Son ideales para personas con agendas ajustadas. El injerto es más complejo, pero reduce sesiones futuras. Ofrece satisfacción duradera.
Conclusión
Tanto los rellenos de pómulos como el injerto de grasa mejoran el contorno facial. Los rellenos aportan esculpido inmediato y flexibilidad. El injerto ofrece plenitud natural y duradera. La mejor opción depende de objetivos, estilo de vida y duración deseada.
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Preguntas frecuentes
Suelen durar entre 12 y 18 meses, según metabolismo y producto.
Normalmente basta con anestesia local y sedación.
Sí, muchos pacientes combinan ambos para mejores resultados.
Ambas lo son si se realizan correctamente. El injerto ofrece un efecto más suave.
Sí, los rellenos de ácido hialurónico pueden disolverse si es necesario.